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Facebook, dispuesto ya a vender su alma

Imagen: Ted S. Warren via The New York Times
Caroline Koriche / Escritora de contenido en Softonic
El hecho de reunir, en un mismo sitio, a personas que en la vida real no tienen relación entre sí tiene sus riesgos. Para muestra, Facebook, donde se borran los límites que se establecen naturalmente entre los círculos sociales. Que tu jefe o tus clientes te vean cometiendo “locuras” con tus amigos resulta embarazoso. Y es que todo lo que publiques en las redes sociales puede ser usado en tu contra. De hecho, varios estudios han revelado que el contenido y la frecuencia de tus publicaciones pueden revelar si eres un individuo extrovertido, con baja autoestima, neurótico, narcisista o si pasas por un período de depresión.

Seguramente, no quieres que nadie sepa de tu salud mental a través de las redes sociales. Tampoco te gustaría poner en peligro tu futuro profesional por algo que publicaste de forma impulsiva. Por esa razón, mejor limitar el acceso a tu contenido, ocultando a algunos contactos lo que haces con otros. 

Ahora bien, si tienes reparos a la hora de censurar tus publicaciones, siempre puedes aprender del mismísimo Mark Zuckerberg, quien está dispuesto a filtrar la información que se publica en su red social con tal de volver a China. Facebook ha creado incluso una herramienta secreta de censura para ello. Claro, te preguntarás qué hay de la misión inicial de Facebook de lograr que el mundo sea un lugar más abierto y conectado. Mark Zuckerberg anticipa tus críticas alegando que es mejor ser parte de una conversación permitida aunque truncada, que permanecer en silencio. Lo cierto es que mil millones de usuarios potenciales habrán pesado para que se revisen a la baja las pretensiones morales de Facebook.


¿Dónde está la innovación?

El afán de Facebook por seguir creciendo a riesgo de perder su alma tiene explicación: sus competidores principales se vuelven cada vez más feroces. Por un lado, Telegram amplía sus horizontes permitiendo a sus usuarios publicar contenidos y acceder a las publicaciones de otros de forma muy sencilla, al estilo Medium. Por otro lado, Snap Inc. (empresa propietaria de Snapchat) ha irrumpido en el mercado del hardware. El 10 de noviembre, sus nuevas gafas inteligentes irrumpieron en una playa de California, donde se venden una extraña máquina con aspecto de Minions.


Zuckerberg contraataca agregando a su plataforma de Instagram dos nuevas funcionalidades que nada tienen de revolucionario: Instagram Live, que permite subir vídeos en vivo, y Direct, donde los vídeos solo se reproducen una vez antes de desaparecer. Desde hace poco, Whatsapp incorpora las videollamadas, lo que hace de esta app el servicio que más datos consume. 


Está claro que las principales plataformas de mensajería y redes sociales están ocupadas copiándose unas a otras, sin ofrecer verdaderas alternativas que las diferencien. Mientras tanto, la innovación la traen los que pretenden abrirse un hueco en este jugoso mercado. Tal es el caso de Marco Polo, una aplicación que permite enviar mensajes de vídeo con filtros añadidos y acompañados de texto. Una propuesta interesante. 

Reinventando la rueda

La comunicación no es lo único que está cambiando. También lo hace la industria automóvil. Recientemente, Fiat Chrysler ha decidido asociarse con Amazon. El gigante de las ventas en internet ofrece los modelos más vendidos de esta marca, el Fiat 500, el Panda y el 500L. Una manera sútil de acercarse a un público joven, cada vez menos interesado en comprarse un coche.

Efectivamente, ¿quién querrá cargar con una tonelada de metal pudiendo hacerse con un Walkcar, una especie de monopatín capaz de alcanzar alegremente los 16 kilómetros por hora? El invento es tan compacto que podrás guardarlo en tu maletín, mochila o bolso cuando llegues a casa. O sea que se acabó eso de dar vueltas en busca de un lugar donde aparcar. Un monopatín inteligente lo soluciona todo, mientras no tengas que viajar muy lejos, claro.

Otra manera de reinventar el automóvil pasa por imaginar coches que se conducen por sí solos. Una unidad de prueba de la compañía Tesla Motors fue capaz de detectar las líneas, los señalamientos, el tráfico y los transeúntes de una carretera en buenas condiciones. Aunque los resultados fueron satisfactorios, todavía está por verse si estos vehículos responden igual de bien cuando las condiciones no son tan óptimas.

Westworld desde dentro

Hablando de innovaciones, cada vez existen más campos en los que la realidad inmersiva tiene una aplicación más allá de la industria de los videojuegos. Por ejemplo, HBO ha recreado en el mundo virtual los escenarios de su exitosa serie, Westworld. No es la primera vez que HBO nos invita a vivir sus series desde dentro. Ya lo había hecho en 2014 con Game of Thrones: Ascend The Wall, una experiencia en la que nos subíamos al ascensor de Castle Black para asomarnos desde arriba del muro a los salvajes territorios del Norte. 

Esta vez, la experiencia será aún más fascinante, ya que el guión de la serie de Westworld nos sumerge en un parque de atracciones de realidad virtual, donde los visitantes pueden hacer todo lo que quieran, hasta que los complacientes androides que los sirven deciden rebelarse. HBO nos invita pues a entrar a través de la realidad virtual en un mundo de realidad virtual donde se trata de realidad virtual. La idea, además de dar cierto vértigo, nos incita a reflexionar sobre los límites entre ambos mundos, pero más aún, sobre el poder que esta tecnología pone en manos de los individuos y las empresas.

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